Los piercings llamados tragus son perforaciones que se realizan delante del conducto auditivo externo, en la parte saliente de la oreja que justamente lleva ese mismo nombre. Se trata de una perforación que se hace con una aguja fina y hueca, donde se colocan joyas que suelen ser pequeñas en relación con la misma pequeñez de la zona perforada.
De acuerdo a lo que argumentan quienes han optado por esta perforación, no se trata de un piercing muy doloroso y esos testimonios tienen mucho de cierto en verdad, pues se trata de una zona con muy pocas terminaciones nerviosas. Sin embargo, sí se trata de un piercing que resulta considerablemente difícil en cicatrizar.
Para evitar todo tipo de complicaciones, los profesionales recomiendan higienizar bien la zona empapándola con suero fisiológico para drenar la herida y luego desinfectarla con agua tibia y jabón neutro, sin tocar costras, enjuagando y secando bien al terminar.

